No dualidad

Para entender el mundo y poder relacionarnos e interactuar con él las personas utilizamos el dualismo.

Hablamos del día y la noche, lo bueno y lo malo, miedo y amor, y así sucesivamente en gran cantidad de situaciones y términos.  Necesitamos de la dualidad para explicar el mundo que nos rodea y entenderlo.

La no dualidad nos indica que, aunque percibamos la realidad desde el punto de vista dual, no significa que sea la realidad verdadera.

Pongamos un ejemplo:

Decimos que es de día porque el sol nos ilumina, su contrario es la noche, pues la luz del sol no alcanza a mostrarse.

Nuestra realidad dual nos muestra el día y la noche, pero la realidad verdadera es que el Sol sigue brillando y al estar en el lado opuesto del planeta su luz no nos llega.

Luz y oscuridad se están produciendo al mismo tiempo, nosotros lo definimos como algo dual pero en realidad no lo es.

A medida que crecemos vamos desarrollando una personalidad/ego que nos va cubriendo la esencia, ese ego es una máscara que nos permite relacionarnos con los demás. Esta relación la llevamos acabo desde la dualidad, vemos o conocemos a alguien y lo catalogamos de “buena o mala persona”, “Simpático – antipático” . según lo vea nuestro ego y se exprese el suyo.

Este pensamiento dual nos lleva constantemente al tener que decidir, a determinar lo agradable y lo no agradable con la consecuencia del sufrimiento.

Si somos capaces de pensar desde la no-dualidad (por ejemplo al meditar), alcanzaremos un sosiego que nos permitirá visualizar la realidad desde un punto de vista muy distinto al habitual. Como podéis observar, para poder expresar estas ideas lo hacemos desde la dualidad.

En resumen la no-dualidad es la realidad tal cual, sin más, sin adjetivos ni detalles añadidos que puedan modificarla o generar sufrimiento.

Cada manifestación posee dos naturalezas. Una es su apariencia relativa, su color, forma, cualidad, textura, etc. Esta es denominada ‘verdad engañosa’, la que percibimos habitualmente. La segunda naturaleza es la no-dual, la absoluta y verdadera naturaleza de las cosas, que espontáneamente coexiste con toda manifestación por el mero hecho de ser.

S.C

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay 


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