La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es emotions.jpgVivimos los días mirando al mañana, enfocamos la mente hacia todo aquello que anhelamos olvidando el presente, dejando de lado el gran regalo que cada día nos da el universo al levantarnos, nuestra propia vida, el aire que respiramos, el frescor en los pies al tocar el suelo, la posibilidad de almorzar o simplemente caminar hacia algún lugar.

Hemos perdido la conciencia de lo cotidiano convirtiendo lo extraordinario de nuestra vida como el respirar, el vivir, el caminar o el ser capaces de ver, en algo que creemos ordinario y sin valor alguno.

Respiramos sin recordar la sensación del aire al entrar en nuestros pulmones. Caminamos por la calle sin apenas sonreír, mirando sin ver, absortos en nuestros pensamientos y nuestros teléfonos convertidos en zombis tecnológicos.

Cuantas personas ciegas desearían poder ver como nosotros, cuantos parapléjicos darían todo por volver a caminar, mientras nosotros realizamos estas acciones sin darles valor alguno, como algo mecánico.

Todo nuestro ser se ha convertido en deseos de una casa, un coche, un vestido, unos zapatos, un nuevo trabajo, más dinero. Perdiendo de vista todo aquello que nos rodea y que no vemos.

La simpleza del momento, del aquí y ahora, del hoy, esta llena de complejidad. Nuestros pies caminando, nuestro pecho respirando, el corazón latiendo, la sonrisa de los demás, las miradas que se cruzan, los árboles, la luz del sol o la luna. Cada una de estas acciones conlleva una emoción que nos perdemos por mirar sin ver.

La sensación de libertad por andar, la plenitud de llenar nuestros pulmones de aire, la gratitud de recibir una sonrisa, un abrazo, un beso, descubrir el verdor de los árboles y sentir el calor del sol o contemplar el destello de la luna desde emociones como la sorpresa o la alegría que nos empujan a sensaciones de paz y a un estado de felicidad particular y único de cada persona.

Las emociones son las que mueven al ser humano, la alegría, la sorpresa o la tristeza y la ira nos llevan a estados de felicidad o decaimiento.

Observar los pequeños milagros que cada día suceden a nuestro alrededor y que no valoramos, nos aportará el sentir emociones cómodas, acercándonos a un estado de felicidad tan simple que no precisa de la posesión de nada ni nadie para manifestarse en nosotros, conectándonos con nuestro interior y nuestra verdadera esencia.

Descubriremos que el momento presente es mucho más que un lugar y un tiempo limitado, es la manifestación de nuestra propia consciencia en lo que nos rodea. Una introspección hacia nosotros mismos que como reacción encuentra el sentimiento de pertenencia a todo un mundo tangible e intangible que creamos día a día desde nuestros estados internos, momento a momento, en el aquí y ahora.

S.C

El momento presente es el único momento realmente disponible para nosotros, y es la puerta a todos los momentos. (Thich Nhat Hanh)


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