La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es ARBOLLUZ.jpgEl ser humano nace libre de todo tipo de juicio, solo es capaz de sentir la cercanía y el amor maternal y devolverlo sin expresión alguna más que con su presencia.

Con el tiempo nos impregnamos de enseñanzas aprendidas de nuestros padres, hermanos, abuelos, amigos, la escuela, los medios y vamos configurando un aprendizaje que nos lleva a juzgar las situaciones, las acciones y las personas.

Nuestro ego hace presencia en nuestro existir y nuestra identidad cubre aquel ser humano sencillo que vino al mundo para vivir.

Crecemos y observamos a los demás, les juzgamos y nos juzgamos a nosotros mismos convirtiéndonos en víctimas o culpables ante las situaciones de la vida.

Nos han enseñado lo que está bien y lo que no, lo que es socialmente aceptable y lo que no, convirtiendo una parte de nuestro ser en un mero emisor de respuestas programadas que nos conducen como por un rail de tren sin desvíos posibles.

Atendemos a nuestras emociones y necesidades desde esa programación implantada llevando a cabo un papel ante nuestro entorno que esconde la verdadera esencia del ser que llevamos dentro.

Observamos nuestro mundo desde un mapa tan particular que muchas veces nos aleja de los demás por el hecho de haber ocultado nuestro yo verdadero bajo tantas capas que solo mostramos un reflejo de nosotros mismos.

Escondemos nuestros miedos, nuestras emociones, nuestros deseos de compartir por temor a ser descubiertos tal y como somos, frágiles, vulnerables, con sentimientos y ganas de amar y sentirnos amados.

El mundo que nos rodea es complejo por que lo hemos creado así, aunque realmente es mucho más sencillo, el sol sale cada día, el aire que respiramos esta presente indefinidamente, simplemente hemos de ser conscientes de las sensaciones de nuestro cuerpo.

Observar nuestro alrededor desde la inocencia del ser humano al nacer, sin juicios ni atributos, simplemente desde la emoción sentida nos llevará a sentir la sencillez del mundo.

La sencillez viene por observar el mar por ser mar, los árboles por estar y ser, la noche y el día por existir al mismo tiempo, saber que nada es eterno y aprovechar el momento presente desde la emoción del niño que descubre algo nuevo sin saber que es.

Al final la vida es el conjunto de todos los momentos vividos a cada instante, aprendiendo de ellos y disfrutando de su existencia por el mero hecho de estar y existir.

S.C


1 Comment

Ana · 20/06/2019 at 15:51

I loved It! Thanks for existing and sharing 😘

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