Hace unos días me explicaron una fábula o historia que quiero compartir con todos pues encuentro que es una forma bonita de contar como se forja el carácter de las personas.

Al final de la clase de yoga el instructor inició unas palabras:

Es importante analizar nuestro comportamiento ante las situaciones de la vida. Cuando somos niñ@s nuestros padres nos llaman por la mañana, nos visten y nos llevan a la escuela. Llega un momento, en que al crecer comenzamos a ser responsables de nosotros mismos y para levantarnos por la mañana ponemos el despertador.
Al sonar por ejemplo a las 7 de la mañana, habrá quien se levante y se prepare para ir a la escuela, También habrá quien pulse el despertador y piense, 10 minutos más.

Pasados los 10 minutos el despertador volverá a sonar y si pulsa 10 minutos más y así sucesivamente acabará levantándose con el tiempo justo para llegar a la escuela.

En este primer momento la forma de actuar ante la responsabilidad de levantarse es simplemente una acción puntual, el tema viene cuando esta forma de actuar se convierte en rutina y por tanto en un hábito, al crecer iremos incorporando ese hábito y se convertirá en una conducta que a su vez marcará nuestro carácter.
No solo retrasaremos la hora de levantarnos, sino que posiblemente apliquemos esa manera de actuar a otros ámbitos de nuestra vida, como puede ser el trabajo. Al hecho de retasar una tarea en cualquier entorno de nuestra vida se le llama procrastinar, es decir, buscamos cualquier excusa o tarea a realizar antes de empezar la que realmente es importante.
Hasta aquí el cuento o fábula.
Alargando el concepto de procrastinar, nos encontramos que las personas retrasamos no solo tareas, sino también emociones y sentimientos tan importantes como la felicidad, pensamos que al jubilarnos haremos esto y aquello y seremos felices, negándonos la posibilidad de serlo en el aquí y ahora, en el momento presente con la persona o personas con las que estamos en este preciso instante, con la tarea que estemos llevando a cabo justo ahora.
Esta costumbre la llevamos a cabo desde el ego, el cual busca siempre la forma más cómoda y que le reporte un beneficio más inmediato.

Por ello es importante analizar de que forma reaccionamos ante determinadas situaciones,hemos de mirar a nuestro interior y buscar aquella costumbre que nos ha llevado a la conducta que reproducimos, para así poco a poco ir modificando nuestra respuesta a los estímulos de determinadas situaciones y convertirnos en caracteres más flexibles capaces de aceptar y reaccionar de forma más coherente.

Para finalizar os dejo un método de cuatro pasos para gestionar nuestras emociones

  • Observar: Describe los hechos, sin juicios, sin recriminaciones, simplemente describe la situación.
  • Sentir: Describe tus emociones internas, ¿Cómo me siento? , me siento triste, decepcionado …
  • Necesito: Di que necesitas, desde los valores, por ejemplo Necesito justicia.
  • Solicita: Expresa verbalmente aquello que necesites de forma concreta, Pido que me escuches, Pido que me lleves contigo, Concreta lo que quieres, nadie es adivino.

Busca que hábito genera en tu carácter reacciones que no deseas y aplica los cuatro pasos para gestionar las emociones, verás como poco a poco tu reacción ante determinadas situaciones mejorará y cada vez serás capaz de aceptar y vivir el aquí y ahora desde una realidad más hermosa.

S.C.


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