Las personas entienden la sinceridad desde el ámbito de decir las cosas tal y como las sienten y experimentan, nos dicen, es lo que siento, soy sincero/a.

Estamos expresando una realidad subjetiva desde unas emociones e ideas vividas, un mundo personal que se ve representado de la forma indicada, es lo que se llama el Mapa, una forma personal e interior de vivir y describir la realidad desde las creencias y valores actuales de una persona.

Previo a esa sinceridad deberíamos analizar que es lo que nos hace sentir y tener esas emociones en cada momento, determinar si es algo puntual derivado de una situación anterior, presente o futura que nos lleva a representar la realidad de la forma en que deseamos y en consecuencia nuestra sinceridad será momentánea y quizás expresemos algo que no es real, sino una mera proyección de nuestro estado de ánimo.

Si alguien esta triste o siente un vacío interno antes de expresarlo debería intentar encontrar el origen de ese estado, de igual forma con los momentos de alegría. Conocer ese origen permitirá conocernos mejor a nosotros mismos y al mismo tiempo ser realmente sinceros, primero con nosotros y después con los demás.

La búsqueda del origen de nuestro estado emocional, la causa o causas raíz del mismo, nos ayudarán a entender cómo experimentamos y razonamos las situaciones, dejándonos gestionarlas de forma natural, sin la máscara del ego que nos confunde ante los demás.

Retirar la cortina del ego que esconde nuestra verdadera identidad conlleva enfrentarnos a nuestros miedos, a nuestro pasado, a nuestra sombra.

Discernir la esencia de nuestras creencias que son las que nos están mostrando la realidad de forma sesgada y en consecuencia, cabe pensar si al decir que somos sinceros lo somos realmente o lo hacemos desde el barniz de un ego que no permite mostrar nuestras debilidades.

Descubriendo las debilidades sabremos cómo hacerles frente, como reconvertirlas en una fuerza interior que nos catapulte hacia un nivel superior de conciencia que nos ayudará a ser realmente felices.

Si conozco mis debilidades puedo darles solución, buscar la fórmula para transmutarlas, adquirir aquello que sea capaz de mitigar esa debilidad o eliminarla.

Nos acercamos a nuestro lado más oculto, a aquella zona que no deseamos que los demás vean, pero que nosotros sí conocemos y que sin darnos cuenta aflora en mitad de nuestra vida cotidiana. La timidez, la ansiedad, el deseo, los sentimientos no expresados, valores deseados que no somos capaces de poner en práctica, negarnos el merecimiento de las cosas, del amor.

En resumen, solo si permitimos nuestra propia libertad y la de los demás desde el amor sin juicio seremos capaces de expresarnos con sinceridad desde nuestra verdadera identidad.

Es en este punto cuando podemos decir que nos expresamos realmente desde la sinceridad.

S.C.


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