“Compare usted la conciencia y su contenido con una nube. Usted está dentro de la nube, mientras que yo la miro. Está usted perdido en ella, casi incapaz de ver la punta de sus dedos, mientras que yo veo la nube y otras muchas nubes y también el cielo azul, el Sol, la Luna y las estrellas. La realidad es una para nosotros dos, pero para usted es una prisión y para mí es un hogar.” (Nisargadatta: Yo soy eso)

 

La no dualidad es una de las más profundas reflexiones ya que es difícil expresarla de forma que se entienda. Evidentemente vivimos en un mundo en el que continuamente afrontamos dualidades:

  • Frio – Calor
  • Bien – Mal
  • Luz – Oscuridad

La no dualidad nos viene a expresar la unicidad del todo, va ligado a la vacuidad, a la eliminación de los atributos con la finalidad de singularizar las cosas para poder comprenderlas.

Nuestra singularización no es más que una forma de percibir la realidad subjetivamente, tamizada por todo aquello que nos han enseñado.

Elevamos la realidad particular a la única existente si esta es compartida con los demás a partir de los sentidos. Tomando como ejemplo el texto de “Nisargadatta: Yo soy eso”, todo el que esté en la nube tendrá como única visión un pedazito de la realidad, mientras que quien esta fuera dispone de una realidad más completa.

En ambos casos la realidad es correcta, pero cada una de ellas abarca un conjunto de información. De la misma forma si alguien fuese capaz de ver las dos realidades del texto desde un avión su realidad abarcaría ambos estados, la nube, todo el entorno y el observador de la nube.

La no dualidad no significa que no exista el opuesto de algo, sino que nuestra realidad percibe principios contrapuestos que a su vez forman parte de un todo global, cuando somos capaces de sobrepasar dicha dualidad significa que eliminanos aquella parte de nuestra mascara externa, de nuestro ego y de nuestras emociones permitiendo  que nuestra identidad se muestre libre de atributos e influencias pasando a ser seres más transpersonales.

Logramos un equilibrio y libertad interior con nuestros pensamientos y sentimientos, al no confundirlos de forma positiva o negativa, simplemente aceptándolos y es esa aceptación (“no resignación”) la que nos muestra la realidad tal y como es, pudiendo tomar decisiones más libremente, afrontando los retos de la vida desde una observación de cada situación como un global en cada circunstancia.

S.C.

 


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