Somos artífices del futuro.

Todo aquello que pensamos, analizamos, decimos y sentimos genera emociones que nos hacen tomar decisiones que nos llevarán por uno u otro sendero.
Lo importante es saber cuál es nuestro objetivo en nuestra vida.

Nos definimos en base a unos valores, por lo que deberíamos de ser capaces de responder dos preguntas muy concretas.

¿Cuál es mi verdadero propósito en esta vida?

¿Cómo lograré ese propósito?

Lo importante es conocer ese propósito. El cómo vendrá definido por nuestros valores y creencias que serán el hilo conductor.
Cualquier decisión que tomemos en nuestra vida estará vinculada a nuestros valores y propósito de vida. El propósito de vida es como un faro en el mar, es el que indica el rumbo al que dirigirnos.

El objetivo no es llegar a un final de recorrido, se trata de avanzar siempre en la dirección correcta, aquella que nos evite sufrimiento y nos aporte felicidad.

Al enfocar nuestra vida desde un propósito concreto nos impulsará en aquellos momentos que las circunstancias de la vida aprieten más de lo habitual.

El futuro lo crea cada uno de nosotros, eres tú el que determina en cada momento que decisión tomar y hacia dónde dirigirte.

S.C.


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