Análisis social del consumo y las tres características de la existencia.

Hemos explicado que el sufrimiento deriva del apego a los objetos o personas así como del no cumplimiento de las expectativas.

Vivimos en una sociedad denominada de consumo, todo nuestro mundo esta basado en la posesión en base a la economía del consumismo.

Mediante un objeto al que hemos dado un alto valor ,“dinero” ,adquirimos todo aquello que es necesario para la subsistencia. Entenderemos subsistencia por una casa donde vivir, los alimentos, los objetos que nos rodean y hacen la vida más sencilla (lavadora, nevera, electricidad, agua), y pertenencias no tangibles como pueden ser los estudios y conocimientos que adquirimos a lo largo de la vida. Evidentemente no todo el mundo disfruta de esta calidad de vida.

Todo lo descrito es transitorio en nuestra vida, podemos cambiar de casa, reemplazar los electrodomésticos o prescindir de ciertas comodidades.  Solo habrá dos cosas que no podemos cambiar, la necesidad de alimentación y los conocimientos adquiridos.

El sistema en el que vivimos nos obliga a disponer de dinero para poder subsistir y una vez disponemos de nuestras necesidades básicas cubiertas nos empuja hacia el consumo de nuevos bienes generando en nosotros unas expectativas de bienestar falseadas por la publicidad.

Se trata de una rueda que permite lo que podríamos llamar “la esclavitud del individuo”.

Lo único que nadie nos puede quitar son los conocimientos.

A mayor consumo, más necesidad de trabajar y por lo tanto menor libertad de tiempo libre, que en consecuencia elimina parte de la capacidad crítica del individuo, es decir, no le deja tiempo para pensar y reflexionar, por el cansancio acumulado.

Esta situación genera en las personas necesidades irreales de consumo, adquirimos objetos que  no necesitamos con la idea de obtener una pequeña parcela de felicidad efímera que también es transitoria.

Si el deseo de adquisición implica el endeudamiento de la persona,  esta queda más atrapada en la rueda de la frustración, pues mientras mantiene deudas no puede adquirir otros objetos.

Este mundo  ha creado a lo largo del tiempo todo un conjunto de creencias tanto sociales como individuales que son programas mentales que ejecutamos en muchos casos de forma involuntaria.

Partimos de la base de que siempre se ha hecho así, lo han hecho nuestros padres, nuestra familia, nuestros vecinos y amigos, las películas nos lo muestran, las redes sociales.

Toda nuestra esfera de existencia emite señales de cómo debemos actuar y comportarnos dentro de un modelo económico y social  que en su origen da libertad al individuo y en su evolución genera dependencia.

Ante esta situación no es extraño que exista sufrimiento. Personas que para obtener el medio de subsistencia realizan trabajos que no les gustan, realizan una labor incomoda y en consecuencia siente frustración, y sufrimiento.

La liberación de este entorno se inicia con el conocimiento de “la impermanencia”, nuestros mayores deseos de adquirir algo no serán eternos a lo largo de nuestra vida.

Si sabemos discernir los deseos verdaderos de los que nos marca la moda o la sociedad, seremos capaces de lograr una parte de libertad personal ligada al consumo.

Una vez determinados los verdaderos deseos sabemos que todo cambia, incluidos nosotros mismos, por lo tanto nuestra mente plástica y cambiante es capaz de adaptarse a nuevos deseos y necesidades olvidando aquellos que nos generan Sufrimiento.

Si somos sinceros con nosotros mismos y llegamos a conocer qué nos aporta la compra de un objeto seremos capaces de cambiar nuestro pensamiento. Podemos descubrir que la tristeza o la soledad la camuflamos comprando, por el mero hecho de hablar con un dependiente/a, o por estar rodeados de más gente.

Es importante descubrir que nos aportan de positivo nuestras acciones y así determinar el porqué realizamos actos o pensamientos que nos pueden generar sufrimiento.

Hay personas que siempre les duele algo, sufren, pero su sufrimiento posiblemente sea para llamar la atención de los demás, para sentirse atendidos o acompañados.

Cada sentimiento o pensamiento que genera sufrimiento lleva implícita una necesidad  personal pendiente de cubrir.

S.C.


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