Una de las principales premisas de la Programación Neurolingüística es:

EL MAPA NO ES EL TERRITORIO.

¿Qué significado tiene esta afirmación?

Todas las personas creamos nuestra propia realidad, observamos e interpretamos el mundo que nos rodea según unos filtros derivados de nuestras experiencias, creencias, valores, estado emocional del momento o un interés concreto.

El cerebro filtra la información, por lo que todo lo que vemos, escuchamos y percibimos es filtrado y solamente una parte de toda esta información es procesada. Este proceso modifica y da forma a la realidad que vivimos.

Pongamos un ejemplo, normalmente una pareja pasea por la calle y recibe información visual de las personas con las que se cruza, esta información es filtrada en función por ejemplo de lo que les interesa. Ahora bien, si la pareja acaba de tener un hijo/a y van paseando con el cochecito seguro que verán muchas otras parejas en la misma situación.

Significa este escenario que antes había menos parejas paseando con el cochecito, seguro que no, pero antes esa información era filtrada por el cerebro como irrelevante y por lo tanto no le prestaban el mismo nivel de atención.

Los filtros se dedican a crear nuestro propio mapa del mundo, en muchos casos estos filtros están tan arraigados en nosotros que pueden llegar a distorsionar la realidad de forma continuada.

 “El mapa no es el territorio”

¿Qué significa?


Nuestra realidad no es real al cien por cien, sino una representación que nosotros llevamos a cabo en nuestra mente, y por lo tanto, una manera de ver la realidad”


Cada persona tiene su propia realidad, no existe una realidad única, cada uno tenemos la nuestra que viene ligada a la forma de ver el exterior que nos rodea según un mapa.

La existencia de este mapa hace que habitualmente estemos juzgando a los demás desde nuestro mapa y no veamos el de los demás.

Las realidades pueden coincidir, lo cual puede crear determinadas afinidades entre las personas, aunque nunca al cien por cien, siempre habrá discrepancias derivadas de la diferencia entre sus mapas.

Dos personas pueden ir a ver la misma película al cine, pero seguro que al salir cada uno de ellos recordará más unas escenas que otras, e incluso si les pedimos que nos cuenten la película cada uno la explicará según su punto de vista, habrán aplicado sus filtros particulares.

Hay que tener siempre presente que nuestra percepción de la realidad no tiene por que ser la misma que nuestro interlocutor o interlocutores. Si aplicamos este principio llegará un momento en que podremos ser más empáticos, alcanzar más puntos de coincidencia y en definitiva reducir nuestra conflictividad ante determinados escenarios.

Muchas de estas situaciones vienen derivadas de nuestro lenguaje.

En la época actual se utilizan herramientas de comunicación por las redes, el típico whatsapp.  Cuántas veces no nos han dicho, “te he enviado un mensaje y no me contestas” deduciendo que estamos enfadados, cuando posiblemente estemos reunidos o conduciendo y no podemos contestar.

El mapa de la persona que nos ha enviado el mensaje interpreta el silencio como enfado. Si su interpretación hubiese sido, “no puede contestarme por alguna razón”, las emociones y sensaciones no serían las mismas.

Cuando nos relacionamos verbalmente con otra persona, el interlocutor observa un lenguaje verbal con unas entonaciones determinadas, en otro plano percibe un lenguaje no verbal, es decir, una postura, una gesticulación y unos rasgos en nuestra cara, que le permiten diferenciar si el mensaje que estamos enviando es serio, en clave de humor, irónico, etc.

En esta situación nuestro mapa interpreta el mensaje con mayor información que si recibimos un mensaje a través de un SMS o un Whatsapp.

En caso de recibir el mensaje por SMS, nuestros filtros llenan la información que falta y en consecuencia podemos malinterpretar un mensaje que en otra situación quizás hubiésemos categorizado de broma.

En resumen, es importante dedicar un tiempo de escucha y empatía para conocer el mapa de los demás y al mismo tiempo entender el nuestro propio, ya que seguro que poseemos en nuestro interior creencias que limitan nuestro mapa.


Quizás os preguntéis, ¿Y cómo modifico mi mapa para que sea más amplio?


Algunos ejercicios que podemos hacer para ampliar nuestro mapa:

  • Ser capaces de tener muchos mapas.
  • Evitar juzgar a los demás según nuestros prejuicios o creencias.
  • Cuestionarnos nuestras creencias y autoanalizarlas.
  • Cambiar hábitos, hacer cosas distintas.
  • Aprender nuevos idiomas.
  • Viajar y conocer otras culturas.

 


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