El miedo es una emoción de las más primitivas que nos ha permitido sobrevivir en un mundo cambiante e inesperado.
Nos prepara para enfrentarnos ante un peligro. Cuando el ser humano estaba ante un animal salvaje el miedo era el que le daba las instrucciones necesarias para actuar.

Salir corriendo, enfrentarse, esconderse.

El miedo puede ser racional o irracional, podemos temer algo que estamos viendo o por lo contrario temer aquello que no vemos y somos incapaces de determinar. En este segundo caso nuestra mente realiza un sinfín de deducciones y si al final no es capaz de discernir que es, entonces es cuando el miedo nos acecha como medida de precaución.

A nivel empresarial el miedo puede aparecer por diferentes causas:

  • Ante una situación que no dominamos.
  • Cuando nos piden más de lo que creemos que podemos dar.
  • Cuando se utiliza como medida coercitiva por un superior.
  • Cuando se utiliza de forma intencionada
  • Cuando se utiliza de forma inconsciente derivado de una cultura empresarial.

En función del escenario será positivo o negativo, si estamos ante una situación que no dominamos y el miedo nos hace detenernos a pensar y analizar que opciones tenemos para encontrar una solución, habrá hecho una buena función.

Si el miedo nos paraliza y nos impide pensar correctamente, quedaremos obstaculizados por nuestro propio miedo y su función habrá sido negativa.

El miedo a nivel empresarial no es igual que cuando vemos peligrar nuestra vida ante un ataque, sino que es un miedo creado por nuestra mente, imaginario, ante la posibilidad de perder el trabajo, no cobrar, tener dificultades para llegar a fin de mes.

Este miedo puede llegar a convertirse en rechazo, mermando las cualidades de las personas, o bien estableciendo situaciones de confort que evitan asumir nuevos retos por miedo a la represalia en caso de error.

Si es el caso, la persona evitará contar sus iniciativas, guardará su creatividad para él o bien dejará de tenerla poco a poco.

El miedo acaba enfocándo nuestra atención hacia la supervivencia, dejando de lado la productividad.

El miedo se convierte finalmente en estrés. Unos niveles adecuados de estrés son positivos para el rendimiento, nuestra mente trabaja más rápido y es capaz de abordar determinadas situaciones.

Si el estrés pasa a ser excesivo se convierte en ansiedad y es cuando el proceso es inverso, nuestra mente piensa más lentamente y es incapaz de abordar determinadas situaciones.

Cuando el miedo es reiterativo, provocado por un superior y al mismo tiempo deliverado podemos aplicar una fórmula para reducir ese estado emocional ante alguien.

En primer lugar todos somos iguales, somos seres humanos y nadie es mejor que nadie por que lo diga un tercero, AUTOESTIMA, y en segundo lugar, podemos imaginarnos a la persona que nos intimida vestida de forma graciosa, imaginar que lleva un gorro amarillo, que va en pijana o cualquier cosa que se nos ocurra.

Esta imagen reducirá el nivel de estrés y al mismo tiempo nos permitirá ver la realidad desde otra prespectiva.


¿Quieres participar en las entradas del BLOG?

Envía de que Tema quieres que sea el próximo Post y en pocos días habrá un artículo sobre él.

Puedes preguntar cualquier tema relacionado con el Crecimiento Personal , las Emociones, Creencias, Valores, Conductas.

Colaborar


 


0 Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *