Todo el mundo espera ser feliz en esta vida, el objetivo real está en encontrar esa Felicidad de forma natural y no forzada.

El origen del sufrimiento y la infelicidad está en el apego.

Apego a personas, objetos, ideas, pensamientos.

Creemos que no podremos vivir sin esa persona a nuestro lado, sin tener aquel objeto, o simplemente sin la seguridad de un trabajo.

Estas necesidades creadas por nuestro pensamiento nos generan infelicidad y sufrimiento.

Seguro que en algún momento de nuestra vida hemos deseado algo con tanto fervor que no podíamos dejar de pensar en ello y lo felices que seríamos al conseguirlo. Y cuando lo hemos obtenido la felicidad ha sido fugaz, un instante que ha ido pasando hasta dejar de sentir lo obtenido como algo tan importante, incluso a veces lo hemos olvidado por completo.

El apego nos crea sufrimiento, nuestros programas mentales nos hacen creer que para ser feliz hay que buscar la felicidad y encontrarla en los demás o en las cosas materiales.

Nuestras creencias, experiencias y cultura en la que hemos aprendido han creado barreras a nuestro alrededor que impiden que seamos felices, nos autonegamos el merecimiento a ser felices y básicamente a partir del miedo.

El miedo nos paraliza, nos impide avanzar y movernos. No cambiamos de trabajo, de pareja o de ideas, por miedo. Nuestra mente se encarga de recoger la información y tamizarla con nuestras creencias de forma que todo aquello que hace temblar alguna de esas creencias provoca que nuestros pensamientos generen el miedo necesario para mantenernos quietos.

Nada es eterno en este mundo, las personas nos dejan, los objetos desaparecen y las ideas cambian, por lo que mantenernos aferrados a algo solo nos creará dolor en el preciso instante en que ya no esté.

Esto no significa olvidarnos de nadie ni de nada, simplemente se trata de amar y si algo o alguien desaparece seguir amándolo pero sin querer retener.

El desapego no significa querer, pues querer conlleva poseer y ese no es objetivo, el objetivo es amar y liberar.

Para conseguir el desapego debemos vivir el momento, el aquí y el ahora.

Viviendo el preciso instante en el que estamos, logramos olvidarnos de nuestro pasado, perdonar nuestros errores y disfrutar del momento eliminando todas las mochilas del pasado que no permiten de vivamos el presente y ser felices.

Vivir anclados en el pasado nos impide disfrutar y fluir del hoy , del presente, del estar y ser este preciso instante.

El desapego implica olvidar el juicio, perdonar y olvidar las ideas, ya que estas son producto de nuestra mente.

La mente crea el mundo en el que creemos vivir. Cuantas veces no ha ocurrido que tenemos una idea de alguien y pensamos «es una persona pesada, tonta, inteligente» y en cambio esa misma persona vista por un amigo es totalmente distinta. Catalogamos a las personas u objetos según nos dicta nuestra mente, el concepto que tenemos de ellas es una idea de nuestra mente y por lo tanto un juicio totalmente subjetivo.

Principios básicos para el desapego


Ser responsable de uno mismo

Nadie va a respirar por ti ni se va a ofrecer como voluntario para cargar tus penas o sentir tus dolores. Tú mismo eres el creador de tu propia existencia y de cada paso que das. Debes  tomar conciencia de que eres pleno responsable de ti mismo.

No esperes que los demás te den tu felicidad, para ser feliz no es esencial encontrar la pareja perfecta o tener el reconocimiento de los demás. Evita medir la felicidad en base  a lo que los demás te aportan, si lo haces solo lograrás sufrimiento ya que ellos no conocen todas tus necesidades. Mide la felicidad de tu interior, se feliz, crea esa felicidad.

Al pensamiento le sigue la energía y aquello que piensas y verbalizas la energía lo creará para tí.

Te has de sentir responsable de tus decisiones y sus consecuencias, elegir que quieres y que no.

No permitas que tu bienestar dependa de los demás.

Vive el presente y acepta

Todo lo que nos rodea, personas, objetos, ideas sigue el orden natural de nacer o existir, evolucionar y desaparecer o cambiar. Por lo tanto, nada es eterno. Si nos centramos en el pasado este se convierte en una mochila de nuestro presente.

Las experiencias pasadas incomodas son anclas que nos enganchan y no permiten avanzar a nuestro corazón.

Debemos aceptar ese pasado, aprender a perdonar y perdonarnos a nosotros mismos. Este proceso nos libera y a darnos cuenta de todo aquello que realmente es importante. El Aquí y Ahora es el que nos da la oportunidad de vivir realmente y ser felices.

Se libre y deja que los demás sean libres

La libertad es la forma más plena de disfrutar de la vida, de entenderla en toda su plenitud.

Libertad no implica evitar los lazos afectivos con otros, se trata de saber amar sin coartar su libertad para así crecer nosotros.

El desapego conlleva no hacernos responsables de la vida de los demás y que los demás no intenten imponer sus ideas o creencias para mantenerte atado a ellos.  Si alguien intenta imponer sus ideas es cuando el problema empieza a generarse ya que implica un deseo de control y pertenencia que nos lleva al apego.

La necesidad de despegarse es vital para ser felices, debemos aprender a convivir con lo desconocido, evitar los juicios y aceptar e integrar aquello que es nuevo y positivo, reemplazando todo aquello que nos genera incomodidad por amor, hay que ganar al contrario  en base a hacer crecer su amor.

Siempre hay pérdidas

Cualquier decisión conlleva escoger algo, el mero hecho de escoger ya implica dejar algo de lado. Como hemos escrito antes todo en este mundo termina desvaneciéndose, la vida, las cosas, las ideas, las relaciones, todo tiene un final.

Aceptar este principio nos prepara para el desapego.

Lo único que no desaparece es nuestra capacidad para amar. Debemos empezar amándonos a nosotros mismos y extender ese amor hacia los demás. Al extender el amor hacemos crecer el amor en los demás, potenciamos su potencial para amar, hacemos visible la parte positiva, bonita y comoda de su interior.


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